sábado 25 de febrero de 2012

Nota

Debería ir a que me revisen la espalda. Creo que tengo un cartel con la frase: “Apuñale aquí”. 



sábado 11 de febrero de 2012

Restos de Certezas



Creo en la justicia justa,
igualitaria.
La que encarcela al ladrón
de prestigio y guante dorado,
como al de manos tiznadas
por la miseria.

Creo en la muerte de Franco,
la derecha inofensiva
y la inmaculada concepción.
Creo en los inocentes
que en las cunetas duermen
para recordarnos una época
que no volverá.

Creo en el carisma inalterable
y el discurso mesiánico
del candidato a Presidente
que despunta como Robin Hood
cuando sueña con nuestros sueños.

Creo en el logro irrefutable
de la educación pública,
la sanidad para todos
y el derecho a protestar
sin ser perseguidos.

Creo en todo ello,
como ahora creo en las Spice Girls,
después de aquellos años,
de veneración pura
plasmada en carpetas
y sandalias de plataforma.

Como creía en la eternidad
de la cinta magnética,
el chicle Boomer
y mis lágrimas por Leonardo DiCaprio
tras hundirse el Titanic.




sábado 29 de octubre de 2011

Premiada busca su premio

Hace bastante tiempo dejé de narrar experiencias personales para colgarlas en Internet. Quizás, para no dejar constancia en la red de que soy una gafe empedernida. Anoche fue una noche muy especial para mí, pero sobre todo, fue algo absurda (por adjetivarlo de alguna manera). No tenía ningún interés en contar cómo trascurrió la entrega de premios del Málaga Crea, mi intención era tan solo publicar mi microrrelato, sin dar protagonismo a nada más ni echarme muchas flores. Pero sí, ahora tengo ganas de hacer una crónica a doble página con fotos a color, porque parece que ni la organización se había enterado de que YO, Laura Carneros Rodríguez,  he ganado este año la muestra de microrrelatos del Málaga Crea 2011. Y me quedo tan pedante. Desde que me comunicaron en mayo que había ganado, me dijeron que no podía colgar en mi blog el texto hasta que saliera la edición impresa, para evitar problemas. Y yo que además de legal soy gilipollas, hice caso.


Sorpresa número 1 de la noche: llego a la Caja Blanca, lugar de la entrega de premios. Vito y Pepe me dan la noticia. Han publicado el librito de microrrelatos. ¡Qué bien! ¡Qué alegría! Luego caigo: ¿por qué coño nadie me ha avisado? Vale, esto quiere decir que no habrá presentación del libro, ¿no? A lo largo de la noche llegué a la conclusión de que, debido a que este año la Librería Cinco Echegaray no ha puesto el dinero para mi premio, sino que ha sido el ayuntamiento, lo más normal es que la presentación no sea en tal librería, como había sido otros años. En fin, todo puede ser que me llamen un día y me digan: “Hola, dentro de 5 segundos presentamos el libro, ¿vas a venir?”

Sorpresa número 2: Subo a recoger el premio (nervios, sonrisas y aplausos), salgo del escenario, y entre bambalinas leo la placa del trofeo: “Accésit de miccrorrelatos Málaga Crea”. ¿Qué? Jajaj ¡Este no es mi premio! ¡Soy la ganadora! Le pregunto al ganador de narrativa breve, por si no he sido la única pringada, pero su estatuilla está perfecta. Le pregunto a otro que pasaba por allí con otra estatuilla, y la suya no tenía ni placa. Vergonzoso. Él sí era un accésit, de hecho, luego caí en que podía haberle dado mi trofeo al chico de la estatuilla desnuda, porque acabé devolviéndolo. Después de buscar el mío, me dijeron que no habían grabado mi placa para la escultura. ¿Pretendían colármela? Pertenezco a la modalidad de literatura, ¿te crees que no voy a leer lo que pone en placa? Me encantan las historias de miedo.

Yo, con vestido azul y cara de ingenua, recogiendo el premio.
 
Sorpresa número 3: Ya que estaba buscando mi estatuilla, me dio por preguntar por el dinerito, que a fin de cuentas es lo que más interesa. “¿Pero no te han dado el cheque cuando has salido?”, me dice una que estaba por allí supuestamente encargada de repartir los premios. “No, a mi no me han dado nada”, contesto, evidentemente. “Pues eso será porque has salido por otro lado del escenario”, no sé a qué vino esa conclusión, me vería cara de oveja descarriada. “No, no, yo he salido por donde todo el mundo ha salido”, me defiendo, porque la culpa no es mía. “Vale, vale, luego te busco y te lo doy”.
Al final no me buscó, ni me lo dio. Tuve que preguntarle a otra persona, Araceli, muy apañada y simpática, que trabaja en la Caja Blanca. Menos mal que me dio por ser pesada, cosa rara en mí, ya que en principio no tenía que estar yo investigando la desaparición de mi premio.  Ella me dio el cheque, después de buscarlo por todos lados y explicarme que este año la Librería Cinco Echegaray no ponía el dinero. “No me da la gana de que te vayas sin tu premio”, me decía.
Mientras esperaba con Araceli en la oficina, sus colegas le hacían gestos desde el exterior, asomados a la ventana, para que se diera prisa. Luego entraron con nosotras. Daba la casualidad que esos colegas eran parte del jurado de literatura. Así que acabé riéndome por no llorar, con Araceli y el jurado que me concedió el premio. Me llevé mi cheque, y una anécdota más que contar.
La placa de la estatuilla la están haciendo, y bueno, el libro de microrrelatos es todo un misterio, además de gratuito. Os diría dónde conseguirlo, pero no lo sé ni yo.

Sin más dilación, os dejo por aquí mi trocito de literatura premiado. Espero que os guste.


Regina

Encontró el divino equilibrio devorando víctimas en su lecho los sábados por la noche y desayunando pan con vino los domingos.  Llevaba una doble vida, aunque a veces los demás quisieran matarla con miradas de compasión forzada. No necesitaba redimir la culpa que otros le habían otorgado, sino dar gracias por su extraña naturaleza. Es muy difícil ser mantis, y además, religiosa.